domingo, 23 de octubre de 2016

Violencia Machista

Muchas veces los hombres somos víctimas de nuestra propia violencia machista generada por nuestras acciones que nos pintan de cuerpo entero y nos transforman inmediatamente en “boludos discutiendo sobre el color de la naranja”.
Esto me sucedió el otro día. Llevo el secarropa a arreglar y el “técnico especialista” me dice, sin ningún tipo de disimulo: Tenés que decirle a tu mujer que no le meta tanta ropa dentro. Violencia machista strike one.
Dolido, por el menosprecio demostrado por el sujeto acerca de no saber diferenciar la cantidad del ropa del volumen del secarropa, y porque también la ropa la lavo yo, contesto: No, eso no es, porque la ropa la lavo y la seco yo, ¿o vos sos tan infeliz que tenés que esperar que te lave la ropa una mujer?. Violencia machista strike two.
No se si toqué alguna fibra íntima, pero el sujeto me responde: A mi la ropa me la lava mi mamá.

Salí dejándole el secarropa para la reparación y convencido que no vale la pena entrar en este tipo de discusiones y menos si el otro tiene 58 años y tiene que esperar que la mamá le lave los calzoncillos.

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