domingo, 26 de noviembre de 2006

Aplastado

Estoy como si una hubiera querido abarajar una abalancha. Esta semana gasté como $ 300 de teléfono llamando a Rosario, Resistencia, Pami de Venado Tuerto, abogado de Venado Tuerto, todo para conseguir una puta ambulancia para trasladar a mi tío desde Rosario hasta Resistencia, y lo peor de todo es que todavía no conseguí nada. Durante la semana fui como cinco veces a Resistencia, también tuve que viajar a Caá Catí a hacer un poder para mandarle al abogado, lo hice con un amigazo (no me cobró un sope) el Escribano Salina. Me quedé loco con la laguna que tienen ahí, alquilan cabañas amobladas y cada una tiene su propia parrilla por $ 25 por día, una ganga que ni bien me recomponga un poco y me saque todos estos despelotes de encima pienso aprovechar. Como hecho notable también construí un diapasón, no sirvió para el propósito inicial, pero si fue útil porque aprendí mucho. El tema es que necesitaba que esté afinado a 128 hercios, entonces fui para el laboratorio de óptica de la facultad y el profesor ni bien lo escuchó dijo: “arriba de 600”, luego con mi amigo Ariel, solamente a fuerza de deducción pura estimamos que está ubicado en: “mi bemol” de la octava 12, es decir 660 hercios. En resumen, una tarde muy interesante. Y para terminar, como muestra de las boludeces que hago cuando estoy bajo demasiado estrés, el otro día en plena lluvia torrencial cerré mi cochazo con las llaves del auto y las de mi casa adentro, obviamente yo del lado de afuera. Una hora después, hago lo mismo pero con el otro juego de llaves también adentro y el auto en marcha.-

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