sábado, 17 de junio de 2006

inubicación

Siempre padecí un síndrome de mala ubicación tanto espacial como temporal, y creo saber donde se halla la raíz de semejante trauma… tenía 10 años y mi madre acababa de morir hacía muy poco, y mi viejo… mi querido viejo ya tenía nueva novia e intentaba que congeniáramos lo más pronto posible, en su afán de reconstruir ese tablero que había sido pateado de la peor manera, tal vez intentando aliviarnos el dolor o protegernos de vaya a saber que fantasma, organizaba cenas en pintorescas parrillas ruteras aledañas a otro pueblito cercano llamado murphy, con ese nombre, imaginen en que resultaban esos intentos de acercamiento… Una de esas noches, viene el mozo y ante la tradicional pregunta: “Y para tomar, ¿que se van a servir?”, coca colapide mi viejo, agua mineral su novia, quien por cierto ahora es su esposa y viven muy felices juntos, y yo como no podía ser de otra manera pido vino, rápida mirada entre los dos mayores que me acompañaban… ¿estás seguro?... Seeeee, respondió mi viejo con que pajarito de su cabeza vaya uno a saber. El resultado fue a todas luces conjunción entre patético lamentable, espantoso y degradante, terminé gritando cosas tales como: “que vengan las minas”, “quiero ver un strip tease”, la cena acabó abruptamente cuando de pronto me sacaron arrastrándome fuera del local, tirando de un brazo cada uno el mozo y mi viejo. Ese fue mi primer pedo y el primer lugar de donde fui invitado a retirarme por la fuerza, demasiada acción para un solo día, mucho para mis diez años.-

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