domingo, 29 de octubre de 2006

Ambulancia

A las 15:30 puntualmente llegó la ambulancia a buscarlo, lo cargamos completamente dormido, previamente me lo acomodaron para el viaje, pequeño baño polaco, perfumada con desodorante choreado de la cama de al lado (que estaba dormido también), salimos y la gente del hospital respiró aliviada, hicimos cinco kilómetros y ahí comenzó el calvario del chofer y la enfermera que nos llevaban... Tengo que reconocer que yo ya estaba un poco más calmado, aún así resultaba una circunstancia muy dramática la que estaba viviendo, por suerte pude contar con la habilidad de los dos acompañantes, el chofer que manejó con una pericia envidiable y la enfermera que supo manejar la crítica situación de agresividad que tenía mi tío con total profesionalismo. Y a ambos les estoy muy agradecido por toda la comprensión y contención que me brindaron en esos momentos que precisamente no eran de los mejores de mi vida. Llegamos a Rosario, ubicamos rápidamente la clínica y nos recibió un Dr. que me atendió también de forma muy amable, le dio la entrada a mi tío y me pidió firmar todos los papeles pertinentes. Los ambulancistas me esperaron, cosa que yo les había pedido en un abuso de confianza y me trajeron de vuelta a Venado Tuerto. (continúa)

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