domingo, 21 de mayo de 2006

relax

Siempre me gustó mucho caminar y jamás se me ocurrió pensar que podría encontrar un lugar tan hermoso, a solo 15 minutos de Venado, por supuesto en auto. Llegué, estacioné mi cochazo por ahí, campo, camino y silencio… mucha necesidad tenía de esto, de ese silencio pleno de pureza otoñal, un aire como hacía mucho no respiraba, una caminata reparadora para ordenar pensamientos y descargar tensiones… Estos días me reí mucho, me cargué de muchas culpas, me enojé mucho por la gente que no tiene vida propia y entonces se ocupa de la de los demás, sufrí mucho por tener que tomar decisiones dolorosas, para mí y para mucha gente, pasé muchos momentos intensos y recorriendo ese silencioso camino volví a ser un niño, una vez más.

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